Encerrada en mi propio reloj de arena estoy. Atrapada en esa abundancia de desierto he buscado desesperadamente una salida. Te he buscado a ti pero las enormes dunas cubren toda mi visión y, al mismo tiempo han cubierto de miedo cada centímetro de mi cuerpo. El viento no está en mi favor pues ha creado una gran tormenta de arena a mi alrededor.He recorrido ya varias horas en círculos bajo esa bola de fuego que tanto detesto: el ardiente sol que ya volvió a mi aperlada dermis en una capa rojiza y sensible.
El sofocante sol revuelve mis sentidos. Me hará terminar en la cruel realidad de Alicia después de dejar su lindo país de las maravillas. Mi nombre no es Alicia pero sí creí ver tu aroma, olí el hermoso tono de tu piel y pude saborear el color de tus bellos ojos.
El sol destroza mi cordura. Me llena de ira, me pone salvaje, me deja sin neuronas.
El sofocante sol me ha cegado. Su fulgor no me permite ver a mi alrededor pero me hace alucinar y desvanece todos mis anhelos.
Las llamas del ardiente infierno en mi mente han llegado a consumirme.
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