Este agosto es invierno en mi corazón. Porque mi tiempo más valioso ha pasado a escurrir de entre mis manos como si hubiese puesto agua en ellas. En ésa alfombra de diciembre tu camino comenzó a marcarse a la derecha y el mío hacia la izquierda. Como la blanca nieve, las cosas hermosas cayeron a mis pies pero sé que llegará el día de nuestra renuncia a este pacto de amor, y entonces en nuestro gélido pero adictivo entorno saldrá el achicharrante sol para repentinamente deshacer aquellos anhelos que hace poco tiempo atrás pudimos palpar. El sol jamás me ha gustado, todo lo convierte en cenizas, sabes que mi piel es de Alaska. Yo convertí a la gran esfera plateada en mi astro rey, y en mi nocturno alrededor me aferraré a ella como cuando un imán se aferra a otro. Esta noche mi luna hizo su metamorfosis, no tiene esa pálida tez sino que se vuelve hipnótica sobre mí con ese indescriptible y extraño color que podría designarse como rojizo. La magia del canto de la sirena que vive dentro de mi astro me guía por mi nueva senda, miro por todos lados pero tú no estás por ninguna parte.No tengo lágrimas rodando por mis mejillas, tampoco las adorna una sonrisa. Levanté la mirada, vi una sombra aproximarse sigilosamente y poco después se sentó lentamente a mi lado, estiró la mano para presentarse -Mucho gusto, TRISTE ALEGRÍA.
Yul, la sirena de la luna.

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